Los usuarios frente a los contenidos audiovisuales digitales.
La tecnología y la digitalización son procesos que se desarrollan con una velocidad impresionante y su impacto ha afectado todos los campos de la vida; el mundo se está transformando a pasos agigantados, en un entorno digital. Las industrias culturales son una de las tantas áreas que debieron reconfigurar su funcionamiento previo, al grado de tener que crear nuevas estrategias de producción y principalmente, de distribución para sus contenidos audiovisuales. Pero la cuestión no gira únicamente en torno a las industrias, sino también de los usuarios, quienes tienen un papel fundamental, porque a fin de cuentas, son ellos los que consumen los productos audiovisuales y sus nuevas formas de difusión y presentación. En ese sentido, grupos específicos de usuarios han hecho uso de ciertas estrategias con la finalidad de distribuir, compartir y acceder a contenidos audiovisuales en formato digital, como el caso Napster. Aunque ciertamente trajo consecuencias severas para el público –específicamente en Estados Unidos-, se abrió una oportunidad para descargar de modo gratuito audiovisuales sin necesidad de ingresar a los canales formales de distribución que instituyen las industrias culturales. Ahora se cuenta con sistemas como GNUnet, MUE y Nodezilla, tipos de software que “protegen” a los usuarios de sanciones cuyas consecuencias limitan la participación de los consumidores. Así, apreciamos una vez más que los usuarios de la Red son participantes activos y muy importantes que a su vez, contribuyen a conformar las nuevas maneras de distribuir los contenidos audiovisuales digitales.
La digitalización de los archivos, sin duda ha sido un gran avance en el desarrollo tecnológico, pues, como lo dice Gabriel Pérez Salazar, ha ahorrado tiempo, esfuerzo e incluso ha brindado eficacia en cuanto a la calidad de los documentos al ser transferidos de un usuario a otro.
Sin embargo, cabe mencionar la desventaja principalmente para la industria, que ha sufrido grandes pérdidas debido a la piratería, ya que el hecho de que los contenidos audiovisuales estén en la red, hace más fácil el acceso a ellos, así como su distribución a los sectores menos beneficiados económicamente y que no tienen los recursos para obtener el material original.
No importan las medidas que se tomen para evitar este tipo de prácticas, el usuario siempre encontrará una manera de brincar la barrera que impida obtener recursos de la red.
Las redes o páginas con aplicación P2P han venido en detrimento de los canales de distribución que utilizan las industrias culturales, pues, aparecen como una alternativa muy eficaz para descargar todo tipo de aplicaciones y programas así como productos culturales sin tener que pagar nada en absoluto.
En ese sentido hay un hecho trascendente, quizá no tan reciente, el que yo adquiera cualquier producto audiovisual a partir de la posibilidad P2P no conlleva un intercambio monetario sino cultural, es decir, descargo algo de mi interés y a cambio subo otro software o audiovisual para que a su vez otro usuario lo descargue. Con sus restricciones legales me parece que es una opción para quienes por ejemplo, desean adquirir sólo una parte del producto cultural, como una canción o un video exclusivamente.
Acá les dejo una página de intercambio de archivos P2P que a mí ha resultado relativamente eficaz, la desventaja a la que nos enfrentamos es precisamente la descrita en el artículo; que el producto este manipulado o incompleto. Sin embargo, para ello y antes de descargar, existe la posibilidad de escuchar el archivo, así como ver su formato. EnjoY iT
Carpe Diem (“aprovechar el día”) frase contundente, del cual ahora carece. Antes a lo que se le llamaba juventud, tenía la certeza de un destino, la brillantez de una vida, la férrea voluntad más allá de sobrevivir diario. Actualmente se tiene que hacer pero sobretodo acoplarse a la nueva rutina de la vida y a los efectos que de ella se despliegan. Un ejemplo de ello son las nuevas formas de utilización de la tecnología es decir la distribución en línea P2P, misma que facilitan acceso a canales de distribución que antes no se podía y cuyo uso tiene impacto no sólo cultural sino económico debido al impacto de las industrias, aunque nada es perfecto y la única desventaja no sólo es para las industrias sino también para los usuarios pues dentro de la red no existe una regulación física que permita evitar algún daño físico o moral. Es un hecho que con la llegada de este sistema de distribución la vida cambia para mejorar sólo hace falta una buena regulación que permita que se aún mejor.
Como todo en la vida, existen procesos que pudieran parecer favorables para un sector de la población,y este caso no es la excepción.
Hablar de las nuevas redes en las que se puede compartir un sin fin de archivos, es ver la transformación de un proceso comunicativo, pero también económico. Pareciera que las industrias culturales ahora son una red llena de libertades. Pero ¿Quienes son los sujetos que están impugnando en contra de esta liberación?, pues los consorcios o productoras establecidas en el mercado musical o cinematográfico, editorial o en cualquiera de las industrias culturales; ya que afecta el negocio y generan un libre intercambio de contenidos sin ningún impacto económico. Como futuros productores abríamos de analizar el verdadero impacto en el campo laboral de estos sistemas de libre flujo, pues el negocio de la producción comienza a abaratarse y a perder los derechos de autor. Aunque esto no quiere decir que formatos como el CD, el DVD o incluso los libros de manera física desaparezcan, pues existe un valor agregado o simbólico en estos productos, ya que la calidad de audio y vídeo en estas plataformas siguen siendo verdaderas obras de arte en su conjunto.
Utilizar las nuevas herramientas se ha vuelto algo cotidiano, sencillo y rápido, en la actualidad basta con escuchar una canción y bajarla con un solo click. Pero como todo en la vida, esto también tiene su lado bueno y malo, es decir, recurrir a bajar cualquier archivo de manera legal es bueno, pero de forma ilegal es malo. Lamentable o afortunadamente somos una sociedad que busca cualquier forma de conseguir lo que quiere “gratuitamente”, sin quererlo y como menciona la lectura ,formamos una red en la que si un usuario posee algún archivo de música o de cualquier índole puede compartirlo y pasarlo a miles de usuarios que a su vez estos lo compartirán con otros, formando un ciclo que jamás termina ni terminará a pesar de los esfuerzos de empresas particulares que buscan una solución a este problema de filtración desmedida de archivos (especialmente audiovisuales) entre usuarios. Lo importante, es que el avance a lo nuevo no significa una pérdida de calidad sino una pérdida de control que resulta un beneficio para los usuarios. Por: Berenice Gonzalez
¿Quién de nosotros no ha adquirido alguna vez un programita gratis mediante una descarga en un host por falta de recursos (monetarios)? O ¿quién no ha experimentado descargar de Ares, Lime Wire (cuando existía), Napster o incluso iTunes, el álbum musical de la banda de rock favorita que acaba de salir al mercado, pero que por vivir en México tarda un tiempo más en salir a la venta? Yo creo que la gran mayoría podríamos decir que la transferencia de archivos por medio de la Red es una gran ventaja que nos ahorra, tiempo, dinero y esfuerzo. Gracias a la Omnipresencia y la Velocidad que caracteriza, según Raúl Trejo, a la Sociedad de la Información es posible obtener cuanta información queramos y en el menor tiempo posible. Pero es en este texto del Doctor Gabriel Pérez en el que podemos darnos cuenta que no todo resulta tan sencillo y barato como parece en Internet. Los “mafiosos de la Red”, como podríamos denominarlos, sólo aprovechan esta vulnerabilidad de los usuarios para afectarles y/o sacar provecho de la información que estos comparten sin ponerse a pensar que puede ser utilizada para enriquecer bases de datos en los que develan información contenida en los ordenadores. Considero importante destacar que no todo es malo en cuanto a la difusión en Internet, sino que ha sido una herramienta muy útil que enriquece el conocimiento en la Red. Lo que sí es reprobable es que los que dan un mal uso a la Red se aprovechen de este libre flujo de datos enviando material dañino como los virus y estos afecten los ordenadores de los usuarios, en el mejor de los casos; por el contrario, puede haber sustracción de información de los usuarios que reciben información vía P2P.
No me parece que haya mucho para estar en desacuerdo en esta lectura más que la idea consistente de que estas herramientas informáticas representan sólo riesgos e inconvenientes.
Las redes P2P no sólo están dedicadas para intercambiar archivos protegidos por derechos de autor, sino también para intercambiar muchos otros tipos de datos, no obstante de que éste no sea el uso más frecuente.
Más que ver el desarrollo de estas tecnologías como un peligro, debería haber una aproximación de las empresas y de los creativos a encontrar nuevas y mejores formas de utlilizarlas.
El artículo expuesto describe una de las actividades cotidianas que se hacen en línea, vía Internet: la consulta de archivos, la descarga arbitraria que se permite y los derechos de autor. Asimismo, la Internet ha implicado, en la interconectividad indiscriminada, una oferta digital que vincula a las empresas con sus usuarios, consumidores de un mismo producto audiovisual que se diversifica en diferentes regiones, por su formato que modifica los canales de distribución. Entonces encontramos un nuevo proceso económico que se transforma con la innovación tecnológica: la venta en línea, que el autor del artículo ha definido como una nueva estrategia de mercado para adquirir “legalmente” los contenidos. “Legalmente” porque generalmente ya no se paga la adquisición de los productos audiovisuales, ahora convertido en bites, a menos que estén protegidos para exigir una gratificación por la descarga. Otra razón, adherida al desarrollo tecnológico, que me parece pertinente para justificar, parcialmente, el origen de la consulta y consumo electrónico, es la premisa del autor: “consideramos que tanto a partir del vacío inicial en la oferta legal, como de las estrategias de consumo desarrolladas por algunos usuarios que buscan tener acceso a estos contenidos de manera gratuita”, creando una batalla continua entre la protección a los derechos de autor y la gratuita adquisición, incluyendo los riesgos.
Efectivamente sufro con el torrent pero amo a megaupload. Es evidente que la industria cultural se vea afectada por el uso de estas nuevas formas alternativas de distribución. Sin embargo, también hay que considerar que este tipo de canales se para justo en una línea en la que parecen inalcanzables. Varias páginas de hosting, a pesar de brindar un servicio gratuito, también cobran por el mismo si se desea por ejemplo, mayor velocidad en el downlad o incluso en el upload. Obviamente el sitio cobra por el espacio, haciéndose también cómplice de la piratería al ofrecer descargas sin límite de cualquier producto cultural. De la misma manera, el uso de este tipo de distribución no atañe por completo a un simple cambio tecnológico, si no a una necesidad social. Pocos son los que deciden adquirir algún producto “original”, debido por supuesto a los costos que pueden significar. Muchos grupos alternativos han decidido distribuir su material de manera gratuita recuperando su capital mediante conciertos o venta directa de productos relacionados a ellos (playeras, revistas, gorras, etc.). El usuario se siente cada vez más importante ya que “vive” el ciberespacio, y poco a poco piensa que puede adueñarse de él. Recuerdo en un documental haber visto las demandas de las compañías disqueras contra estadounidenses comunes y corrientes. Se daba cuenta del abuso de los primeros al exigir el pago por derechos de más de 5 mil dólares por canción. Al fin y al cabo el negocio debe ser conservado.
Es innegable, para quienes consumimos cualquier tipo audiovisual por la Internet, la facilidad de descarga, de compartir e incluso la portabilidad que se nos ha permitido a partir de los procesos de la digitalización. Sin embargo, creo conveniente replantear los alcances de la distribución y la duplicación de los contenidos audiovisuales. En este sentido, la industria de la música, por ejemplo, pese a las demandas impuestas para aquellos “audaces” usuarios, la cancelación del derecho de autor no sólo afecta en números monetarios a las industrias, sino a todas aquellas personas involucradas en la realización de un disco. Es posible que esto suene reiterativo, pero ¿cuántos empleos se han perdido por la “piratería cibernética”?
Aquí les dejó un ejemplo de lo hablo, el caso de España: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/01/27/cultura/1296133342.html
El uso de las descargas, en mi caso ha tenido un significado muy importante, pues me ha ayudado a conseguir programas de alto costo, a un precio de nada. Además de música, también es importante ver que se pueden descargar juegos, antivirus, programas necesarios para tu PC, etc. Me ha tocado pasar tal vez desde el "ares", hasta "Taringa" y "ba-k". Estas páginas son de facilidad, pues con programas llamados "gestores de descargas" tales como "jdownloader", es más fácil descargar cosas, desde donde únicamente pegas tu link de rapidshare, megaupload, freakshare, etc. y se descarga fácilmente y más rápido lo que necesites. No sé si sea bueno o malo, puedo decir q a mi esto me beneficia, a consideración de otros, la gente pierde empleos, pero en algunos casos, ayuda y beneficia a otra gente q no tiene acceso a programas como el mismo windows que ya puedes descargarlo, parcharlo y listo para funcionar, esto va evolucionando rápidamente y nos tocará ver, dar uso y estudio a lo que sigue en cuanto a este tema.
Los usuarios frente a los contenidos audiovisuales digitales.
ResponderEliminarLa tecnología y la digitalización son procesos que se desarrollan con una velocidad impresionante y su impacto ha afectado todos los campos de la vida; el mundo se está transformando a pasos agigantados, en un entorno digital. Las industrias culturales son una de las tantas áreas que debieron reconfigurar su funcionamiento previo, al grado de tener que crear nuevas estrategias de producción y principalmente, de distribución para sus contenidos audiovisuales.
Pero la cuestión no gira únicamente en torno a las industrias, sino también de los usuarios, quienes tienen un papel fundamental, porque a fin de cuentas, son ellos los que consumen los productos audiovisuales y sus nuevas formas de difusión y presentación. En ese sentido, grupos específicos de usuarios han hecho uso de ciertas estrategias con la finalidad de distribuir, compartir y acceder a contenidos audiovisuales en formato digital, como el caso Napster. Aunque ciertamente trajo consecuencias severas para el público –específicamente en Estados Unidos-, se abrió una oportunidad para descargar de modo gratuito audiovisuales sin necesidad de ingresar a los canales formales de distribución que instituyen las industrias culturales.
Ahora se cuenta con sistemas como GNUnet, MUE y Nodezilla, tipos de software que “protegen” a los usuarios de sanciones cuyas consecuencias limitan la participación de los consumidores. Así, apreciamos una vez más que los usuarios de la Red son participantes activos y muy importantes que a su vez, contribuyen a conformar las nuevas maneras de distribuir los contenidos audiovisuales digitales.
La digitalización de los archivos, sin duda ha sido un gran avance en el desarrollo tecnológico, pues, como lo dice Gabriel Pérez Salazar, ha ahorrado tiempo, esfuerzo e incluso ha brindado eficacia en cuanto a la calidad de los documentos al ser transferidos de un usuario a otro.
ResponderEliminarSin embargo, cabe mencionar la desventaja principalmente para la industria, que ha sufrido grandes pérdidas debido a la piratería, ya que el hecho de que los contenidos audiovisuales estén en la red, hace más fácil el acceso a ellos, así como su distribución a los sectores menos beneficiados económicamente y que no tienen los recursos para obtener el material original.
No importan las medidas que se tomen para evitar este tipo de prácticas, el usuario siempre encontrará una manera de brincar la barrera que impida obtener recursos de la red.
Jaqueline Anaí Domínguez Ferrer
Las redes o páginas con aplicación P2P han venido en detrimento de los canales de distribución que utilizan las industrias culturales, pues, aparecen como una alternativa muy eficaz para descargar todo tipo de aplicaciones y programas así como productos culturales sin tener que pagar nada en absoluto.
ResponderEliminarEn ese sentido hay un hecho trascendente, quizá no tan reciente, el que yo adquiera cualquier producto audiovisual a partir de la posibilidad P2P no conlleva un intercambio monetario sino cultural, es decir, descargo algo de mi interés y a cambio subo otro software o audiovisual para que a su vez otro usuario lo descargue. Con sus restricciones legales me parece que es una opción para quienes por ejemplo, desean adquirir sólo una parte del producto cultural, como una canción o un video exclusivamente.
Acá les dejo una página de intercambio de archivos P2P que a mí ha resultado relativamente eficaz, la desventaja a la que nos enfrentamos es precisamente la descrita en el artículo; que el producto este manipulado o incompleto. Sin embargo, para ello y antes de descargar, existe la posibilidad de escuchar el archivo, así como ver su formato. EnjoY iT
http://www.4shared.com/
Carpe Diem (“aprovechar el día”) frase contundente, del cual ahora carece. Antes a lo que se le llamaba juventud, tenía la certeza de un destino, la brillantez de una vida, la férrea voluntad más allá de sobrevivir diario. Actualmente se tiene que hacer pero sobretodo acoplarse a la nueva rutina de la vida y a los efectos que de ella se despliegan.
ResponderEliminarUn ejemplo de ello son las nuevas formas de utilización de la tecnología es decir la distribución en línea P2P, misma que facilitan acceso a canales de distribución que antes no se podía y cuyo uso tiene impacto no sólo cultural sino económico debido al impacto de las industrias, aunque nada es perfecto y la única desventaja no sólo es para las industrias sino también para los usuarios pues dentro de la red no existe una regulación física que permita evitar algún daño físico o moral.
Es un hecho que con la llegada de este sistema de distribución la vida cambia para mejorar sólo hace falta una buena regulación que permita que se aún mejor.
UNA BATALLA POR EL NEGOCIO SIMBÓLICO
ResponderEliminarComo todo en la vida, existen procesos que pudieran parecer favorables para un sector de la población,y este caso no es la excepción.
Hablar de las nuevas redes en las que se puede compartir un sin fin de archivos, es ver la transformación de un proceso comunicativo, pero también económico. Pareciera que las industrias culturales ahora son una red llena de libertades.
Pero ¿Quienes son los sujetos que están impugnando en contra de esta liberación?, pues los consorcios o productoras establecidas en el mercado musical o cinematográfico, editorial o en cualquiera de las industrias culturales; ya que afecta el negocio y generan un libre intercambio de contenidos sin ningún impacto económico.
Como futuros productores abríamos de analizar el verdadero impacto en el campo laboral de estos sistemas de libre flujo, pues el negocio de la producción comienza a abaratarse y a perder los derechos de autor.
Aunque esto no quiere decir que formatos como el CD, el DVD o incluso los libros de manera física desaparezcan, pues existe un valor agregado o simbólico en estos productos, ya que la calidad de audio y vídeo en estas plataformas siguen siendo verdaderas obras de arte en su conjunto.
Utilizar las nuevas herramientas se ha vuelto algo cotidiano, sencillo y rápido, en la actualidad basta con escuchar una canción y bajarla con un solo click. Pero como todo en la vida, esto también tiene su lado bueno y malo, es decir, recurrir a bajar cualquier archivo de manera legal es bueno, pero de forma ilegal es malo.
ResponderEliminarLamentable o afortunadamente somos una sociedad que busca cualquier forma de conseguir lo que quiere “gratuitamente”, sin quererlo y como menciona la lectura ,formamos una red en la que si un usuario posee algún archivo de música o de cualquier índole puede compartirlo y pasarlo a miles de usuarios que a su vez estos lo compartirán con otros, formando un ciclo que jamás termina ni terminará a pesar de los esfuerzos de empresas particulares que buscan una solución a este problema de filtración desmedida de archivos (especialmente audiovisuales) entre usuarios.
Lo importante, es que el avance a lo nuevo no significa una pérdida de calidad sino una pérdida de control que resulta un beneficio para los usuarios.
Por: Berenice Gonzalez
¿Quién de nosotros no ha adquirido alguna vez un programita gratis mediante una descarga en un host por falta de recursos (monetarios)? O ¿quién no ha experimentado descargar de Ares, Lime Wire (cuando existía), Napster o incluso iTunes, el álbum musical de la banda de rock favorita que acaba de salir al mercado, pero que por vivir en México tarda un tiempo más en salir a la venta? Yo creo que la gran mayoría podríamos decir que la transferencia de archivos por medio de la Red es una gran ventaja que nos ahorra, tiempo, dinero y esfuerzo.
ResponderEliminarGracias a la Omnipresencia y la Velocidad que caracteriza, según Raúl Trejo, a la Sociedad de la Información es posible obtener cuanta información queramos y en el menor tiempo posible. Pero es en este texto del Doctor Gabriel Pérez en el que podemos darnos cuenta que no todo resulta tan sencillo y barato como parece en Internet.
Los “mafiosos de la Red”, como podríamos denominarlos, sólo aprovechan esta vulnerabilidad de los usuarios para afectarles y/o sacar provecho de la información que estos comparten sin ponerse a pensar que puede ser utilizada para enriquecer bases de datos en los que develan información contenida en los ordenadores.
Considero importante destacar que no todo es malo en cuanto a la difusión en Internet, sino que ha sido una herramienta muy útil que enriquece el conocimiento en la Red. Lo que sí es reprobable es que los que dan un mal uso a la Red se aprovechen de este libre flujo de datos enviando material dañino como los virus y estos afecten los ordenadores de los usuarios, en el mejor de los casos; por el contrario, puede haber sustracción de información de los usuarios que reciben información vía P2P.
Por: José Raúl Rodríguez Villa
No me parece que haya mucho para estar en desacuerdo en esta lectura más que la idea consistente de que estas herramientas informáticas representan sólo riesgos e inconvenientes.
ResponderEliminarLas redes P2P no sólo están dedicadas para intercambiar archivos protegidos por derechos de autor, sino también para intercambiar muchos otros tipos de datos, no obstante de que éste no sea el uso más frecuente.
Más que ver el desarrollo de estas tecnologías como un peligro, debería haber una aproximación de las empresas y de los creativos a encontrar nuevas y mejores formas de utlilizarlas.
LA CONSULTA EN LÍNEA.
ResponderEliminarEl artículo expuesto describe una de las actividades cotidianas que se hacen en línea, vía Internet: la consulta de archivos, la descarga arbitraria que se permite y los derechos de autor.
Asimismo, la Internet ha implicado, en la interconectividad indiscriminada, una oferta digital que vincula a las empresas con sus usuarios, consumidores de un mismo producto audiovisual que se diversifica en diferentes regiones, por su formato que modifica los canales de distribución.
Entonces encontramos un nuevo proceso económico que se transforma con la innovación tecnológica: la venta en línea, que el autor del artículo ha definido como una nueva estrategia de mercado para adquirir “legalmente” los contenidos.
“Legalmente” porque generalmente ya no se paga la adquisición de los productos audiovisuales, ahora convertido en bites, a menos que estén protegidos para exigir una gratificación por la descarga.
Otra razón, adherida al desarrollo tecnológico, que me parece pertinente para justificar, parcialmente, el origen de la consulta y consumo electrónico, es la premisa del autor: “consideramos que tanto a partir del vacío inicial en la oferta legal, como de las estrategias de consumo desarrolladas por algunos usuarios que buscan tener acceso a estos contenidos de manera gratuita”, creando una batalla continua entre la protección a los derechos de autor y la gratuita adquisición, incluyendo los riesgos.
Liliana Morales Vázquez.
Efectivamente sufro con el torrent pero amo a megaupload.
ResponderEliminarEs evidente que la industria cultural se vea afectada por el uso de estas nuevas formas alternativas de distribución. Sin embargo, también hay que considerar que este tipo de canales se para justo en una línea en la que parecen inalcanzables. Varias páginas de hosting, a pesar de brindar un servicio gratuito, también cobran por el mismo si se desea por ejemplo, mayor velocidad en el downlad o incluso en el upload. Obviamente el sitio cobra por el espacio, haciéndose también cómplice de la piratería al ofrecer descargas sin límite de cualquier producto cultural.
De la misma manera, el uso de este tipo de distribución no atañe por completo a un simple cambio tecnológico, si no a una necesidad social. Pocos son los que deciden adquirir algún producto “original”, debido por supuesto a los costos que pueden significar. Muchos grupos alternativos han decidido distribuir su material de manera gratuita recuperando su capital mediante conciertos o venta directa de productos relacionados a ellos (playeras, revistas, gorras, etc.).
El usuario se siente cada vez más importante ya que “vive” el ciberespacio, y poco a poco piensa que puede adueñarse de él. Recuerdo en un documental haber visto las demandas de las compañías disqueras contra estadounidenses comunes y corrientes. Se daba cuenta del abuso de los primeros al exigir el pago por derechos de más de 5 mil dólares por canción. Al fin y al cabo el negocio debe ser conservado.
Monserrat P. Medina
Es innegable, para quienes consumimos cualquier tipo audiovisual por la Internet, la facilidad de descarga, de compartir e incluso la portabilidad que se nos ha permitido a partir de los procesos de la digitalización. Sin embargo, creo conveniente replantear los alcances de la distribución y la duplicación de los contenidos audiovisuales. En este sentido, la industria de la música, por ejemplo, pese a las demandas impuestas para aquellos “audaces” usuarios, la cancelación del derecho de autor no sólo afecta en números monetarios a las industrias, sino a todas aquellas personas involucradas en la realización de un disco. Es posible que esto suene reiterativo, pero ¿cuántos empleos se han perdido por la “piratería cibernética”?
ResponderEliminarAquí les dejó un ejemplo de lo hablo, el caso de España:
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/01/27/cultura/1296133342.html
El uso de las descargas, en mi caso ha tenido un significado muy importante, pues me ha ayudado a conseguir programas de alto costo, a un precio de nada. Además de música, también es importante ver que se pueden descargar juegos, antivirus, programas necesarios para tu PC, etc. Me ha tocado pasar tal vez desde el "ares", hasta "Taringa" y "ba-k". Estas páginas son de facilidad, pues con programas llamados "gestores de descargas" tales como "jdownloader", es más fácil descargar cosas, desde donde únicamente pegas tu link de rapidshare, megaupload, freakshare, etc. y se descarga fácilmente y más rápido lo que necesites. No sé si sea bueno o malo, puedo decir q a mi esto me beneficia, a consideración de otros, la gente pierde empleos, pero en algunos casos, ayuda y beneficia a otra gente q no tiene acceso a programas como el mismo windows que ya puedes descargarlo, parcharlo y listo para funcionar, esto va evolucionando rápidamente y nos tocará ver, dar uso y estudio a lo que sigue en cuanto a este tema.
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