La transformación de nuestra cultura y nuestra sociedad tendrá que ocurrir en diversos niveles. Si sólo sucediera en las mentes de los individuos (como ya ha pasado en cierta medida), sería impotente. Si obedeciera sólo a la iniciativa del estado, sería tiránica. La transformación personal numerosa es esencial, y no debe ser sólo una transformación de la conciencia, sino que también ha de implicar la acción individual. Pero los individuos necesitan el alimento de los grupos que llevan consigo una tradición moral que refuerza sus aspiraciones propias.Robert Bellah et al., Habits of the Heart.
Algunos aspectos de la transnacionalización no resultan fáciles de observar, en particular la adopción o adaptación generalizada de modelos culturales extranjeros a la producción mediática nacional; es por ello que me atrevo a decir que estas brechas digitales no sólo parten de un descuido o planes “a propósito” de mantener un cierto margen a aquellos que no apoyen económicamente a las empresas mediáticas destacadas, sino que existen más factores que contribuyen a esta separación informática.
Unas diferencias o afinidades culturales y de idiomas entre los sujetos pueden facilitar o dificultar el flujo de información; me refiero a factores donde la raza y la etnicidad o bien, una resistencia humana ante esta evolución mundial de los medios de comunicación juegan un papel importante para formar parte de esta sociedad de la información.
Siendo más real sin caer en el pesimismo, las condiciones de los flujos e intercambios distan mucho de ser equilibrados. Además, esto puede variar de un medio a otro, pues ciertos media son inmunes, en mayor o menor nivel, a los efectos transnacionales.
Esto puede tratado más no curado, pues el crecimiento de la economía de la información exige un mayor nivel de educación y reduce la disponibilidad de trabajos manuales estables; citando a un autor destacado: “En esta llamada “sociedad de la información”, a diferencia de otras formas anteriores de organizar la vida en el mundo, la generación de conocimiento e información es absolutamente vital para su desarrollo y supervivencia” (Castells, 1999).
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