Autos que van por los cielos, una niñera robort que atiende todas las necesidades de una familia, pasillos que trasladas a las personas sin necesidad de caminar y una cocina que prepara la comida favorita de las personas fueron resultado de la imaginación de los creadores de la caricatura “Los supersónicos”, y no por eso nos creímos que el futuro del mundo sería así.
Plantear que la “sociedad de la información” es una sociedad adelantada o que el uso de las tecnologías da como resultado una mejor humanidad, es reconocer que vivimos en un atraso y una inconsciencia de las manifestaciones de las sociedades llamadas en vía de desarrollo.
Una mirada de la realidad nos muestra que el concepto, creado por las sociedades desarrolladas del mundo, denominado “sociedad de la información” está muy lejos de reconocer la igualdad entre las naciones, pues las diferentes cumbres son testigo de la falta de solidaridad de los países ricos con las naciones más vulnerables. Aunque existen algunas excepciones en las que países como Estados Unidos han ayudado a países pobres, siempre está un negocio de por medio, pues conciben a las personas como nuevos consumidores de productos internacionales.
Si hoy en día creemos que “Los supersónicos” del año 2026 son una fantasía de sus creadores, por qué reconocemos una necesidad de integrarnos a una realidad creada por países con grandes posibilidades de negocios y que apuestan por incrementar su mercado. Además de entender que cada nación tiene dinámicas diferentes en la apropiación de las tecnologías y sus contenidos, debemos estar consientes, si se quiere entrar al mundo de la “sociedad de la información”, que se debe formar sujetos preparados para los contenidos, es decir, la producción y asimilación de información mundial.
Marco Antonio Guzmán Garnica
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